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martes, 4 de octubre de 2011

COLONOS Y CAMPESINOS PIDEN SOLUCIÓN AL GOBIERNO DE MARIO LÓPEZ VALDEZ

En el mes de diciembre de 2010, un grupo de colonos y campesinos representados por el Movimiento Antorchista, se encontraban en plantón frente al palacio del gobierno estatal, en ese entonces ocupado por Jesús Aguilar Padilla, pero ya próximo a tomar protesta el Lic. Mario López Valdez.

En algo que parecía un gesto de sensibilidad y delicadeza política, éste último habló personalmente con quienes encabezaban el plantón pidiéndoles negociaran con la persona que él enviaría, dándole, desde luego, todo el respaldo para negociar.

El negociador ofreció, no sin antes consultar con quien debía hacerlo, dos cosas: una: la entrega de lotes que solicitaban los plantonistas, en Culiacán y en Los Mochis, a más tardar en tres meses a partir del 1 de enero de 2011; dos: una entrevista del Antorchismo sinaloense con el Lic. Mario López Valdez, para desahogar el resto de la agenda de pendientes.

Van para diez meses de que se estrenó el nuevo gobierno, ofreciendo –a la ciudadanía en general y a los plantonistas en particular- “una nueva forma de hacer política”, en la cual “no los vamos a engañar” “ni les vamos a quedar mal”, van para diez meses digo, y tanto la entrega de solares como la entrevista con el titular del ejecutivo se han vuelto humo. Y no ha sido por falta de gestión de los peticionarios, que conste. Estos han peregrinado por todas las oficinas, lo mismo la secretaría particular del C. Gobernador, que la Dirección de Gobierno, la Secretaría de Desarrollo Social y Sustentable, el ISIFE, la SEPyC; oficios, carpetas informativas, antesalas sin fin, y el resultado igual a cero: no hay entrevista, no hay solares y el resto de peticiones nadie las escucha ni, por tanto, las resuelve.

Cansados de esta situación los peticionarios realizaron una marcha pacífica y respetuosa por las calles de Culiacán, el pasado 2 de septiembre, que desembocó en el palacio de gobierno. Nadie los recibió, les dijeron que les llamarían, y todavía siguen esperando la llamada. Es por ello que el 6 de octubre los colonos, campesinos y estudiantes antorchistas volverán a marchar por la calles de Culiacán, demandando lo mismo que hace 10 meses: audiencia, solares para vivienda, solución de problemas que aquejan a colonias populares de Culiacán y Los Mochis y a numerosos pueblos campesinos de El Fuerte, Guasave, Mocorito, Ahome y Culiacán. Ojalá que la política hasta hoy aplicada a los peticionarios cambie, y el Sr. Gobernador se decida a atender y resolver las necesidades de sus gobernados expresadas en el pliego petitorio del Movimiento Antorchista. De ser así, ganará el estado, ganará el gobierno y, sobre todo, ganarán los sinaloenses de escasos recursos, pues verán satisfechas sus demandas. Así sea.

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL GOBIERNO DEBE APOYAR LAS INICIATIVAS POPULARES DE EDUCACIÓN


Hace dos sexenios, en el año 2001 para ser precisos, el gobierno del estado de Sinaloa dio muestras de sensibilidad. En efecto, habiendo peregrinado los padres de familia de las colonias pobres del Sur de Culiacán: Huizaches, CNOP, Lázaro Cárdenas, República Mexicana, etc., etc., solicitando una escuela de nivel medio superior ante la UAS y ante el COBAES, y habiendo recibido negativas de ambas instancias, el gobernador en ese entonces instruyó al titular de la SEPyC para que se reconociera la Preparatoria “Rafael Ramírez” con clave de particular incorporada, pero, al mismo tiempo, se le dotara de un subsidio mínimo que permitiera gratificar en algo a los docentes y que el propio gobierno se encargara de avanzar en la construcción de la infraestructura educativa de ese plantel.

Otro tanto ocurrió con la Preparatoria “Felipe Bachomo”, de Charay, en el municipio de El Fuerte, y en la Preparatoria “Rafael Buelna”, de la comunidad de Tesila  del mismo municipio.

Desde entonces, las dos primeras instituciones vienen funcionando en esas condiciones; la última, se convirtió recientemente en COBAES.

La Rafael Ramírez le brinda estudios a más de 500 estudiantes del sur de la ciudad y la Felipe Bachomo a más de 120 de la zona rural de El Fuerte. Pues bien, ambas escuelas enfrentan hoy día graves problemas de financiamiento y de infraestructura educativa.

El subsidio que reciben apenas alcanza para apoyar con un aproximado de 50 pesos la hora clase a los profesores, que son profesionistas titulados egresados de la Normal, de la UAS o de otras instituciones similares. Esto porque desde la fecha en que se otorgó, hace 10 años, sólo en una ocasión se autorizó un pequeño incremento. Más aún, el convenio que protege dichos subsidios actualmente está vencido y los maestros de las preparatorias están en la más absoluta incertidumbre económica.

En lo que hace a infraestructura, la “Rafael Ramírez” tiene inconclusas 2 aulas didácticas y 1 laboratorio de ciencias que el año pasado fueron construidos “a medias”, “hasta donde alcanzó el presupuesto”, según dijeron en el Instituto Sinaloense de Infraestructura Educativa (ISIFE). Se requieren dos millones de pesos de inversión para terminarlos y para construir otras dos aulas cuyas bases fueron ya colocadas. Entretanto, de 6 grupos de primer año, o sea, más de 200 alumnos de nuevo ingreso, solamente dos toman clases en aulas didácticas, los otros 4 lo hacen bajo láminas y maderas viejas.

En la “Felipe Bachomo”, hace falta un aula didáctica para los grupos existentes, pero, algo urgentísimo, la escuela no tiene energía eléctrica. De manera que los alumnos y maestros toman clases bajo elevadas temperaturas, sin poder usar ni aires acondicionados, ni simples ventiladores. ¡Urge la obra de electrificación de la escuela!

La preparatoria de Tesila, hoy COBAES, no tiene ya problemas de subsidio, pero sí de infraestructura educativa. No tiene ningún espacio deportivo o plaza cívica, le falta aula de medios, barda perimetral, etc., en una palabra, sus instalaciones son, en realidad, precarias.

Estos problemas, junto con otros que tienen que ver con la educación de los niños y jóvenes sinaloenses, han sido planteados una y otra vez, desmenuzados en carpetas informativas, detallados hasta el cansancio, en la Dirección de Gobierno del estado y, con menos insistencia, cierto, ante funcionarios de la Secretaría de Educación, sin que hasta la fecha se nos dé ninguna respuesta al respecto.

Hemos llegado a un punto en que las cosas no pueden esperar más, porque el convenio del subsidio ya se venció. Se necesita que el gobierno estatal asuma una posición clara, enérgica y definida. Desde luego, nosotros nos inclinamos porque el gobierno del Lic. Mario López Valdez asuma respecto a este problema, cuando menos, las misma posición de sus predecesores, es decir, que apoye a estos proyectos educativos que, nacidos de la iniciativa popular, han demostrado con creces su pertinencia y su viabilidad y, por qué no, que los supere, agarrando, como suele decirse “el toro por los cuernos”, brindando a estas instituciones el apoyo que realmente merecen, no a cuenta gotas, como venía ocurriendo anteriormente.

La incertidumbre genera inquietud, efervescencia entre el estudiantado, los profesores y los padres de familia, que juntos han venido construyendo y sacando adelante este plausible proyecto educativo en beneficio de los sectores más desprotegidos económicamente de Culiacán y de El Fuerte. Ellos quieren ver a sus gobernantes atentos a sus problemas, a sus necesidades, y respondiendo a las mismas.

En este mes en que por doquier se escucha el estrépito patriótico, conviene recordar las palabras, los sueños del gran Morelos: “Que se eduque a los hijos del labrador y del barretero, como a los del más rico hacendado”. Ojalá que nuestros gobernantes así lo asuman y obren en consecuencia.

martes, 13 de septiembre de 2011

Los estudiantes, en Chile ya están luchando. ¿En México cuándo?

La “revolución pingüina” -como  han llamado a la lucha estudiantil chilena, debido a que los estudiantes de secundaria que participan con gran entusiasmo en ese país visten de negro y blanco y son conocidos como los “pingüinos”- ocupa las planas de los diarios internacionales y las páginas de la internet; las notas informan de las grandes movilizaciones estudiantiles, del maratón de los 1,800 kilómetros, cantidad en millones de dólares que se ocupa para la inversión en educación en Chile, de la brutal represión policiaca, que lo mismo usa contra los jóvenes y a veces niños manifestantes, tanquetas que lanzan agua revuelta con excrementos que gases lacrimógenos, amén de perros, escudos y toletes; que de la belleza “de artista de cine” -dicen los periodistas- de la lideresa más visible de aquel gran movimiento: Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

En Chile participan en las movilizaciones estudiantes de secundaria, preparatoria y universitarios; cerca de 500,000 se han reunido en sus manifestaciones. ¿La causa? Desde los tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) la tarea de brindar educación, desde secundaria hasta universidad, se abandonó por el estado y se puso en mano de las municipalidades y sobre todo de la iniciativa privada. Resultado: solo quien puede pagar en promedio 5,275 dólares al año, equivalente aproximadamente a 58,000 pesos mexicanos, de colegiaturas, puede estudiar. Como consecuencia, se nos informa, solo el 42% de la población en edad de estudiar la universidad lo hace.

Los estudiantes chilenos, pues, están luchando con todo porque el estado asuma la tarea educativa y, en consecuencia, la educación sea gratuita y deje de ser el gran negocio de unos cuantos.

A la luz de estos hechos, deberíamos reflexionar. Y las cosas en México, ¿están mejor?

En nuestro país, estudian la preparatoria 6 de cada 10 jóvenes en edad de hacerlo. ¿Y la universidad? 2 de cada 10, no el 42% de Chile, sino un mísero 20%.

Cada año las universidades rechazan a miles de aspirantes que quieren hacer una carrera universitaria y que al ser rechazados por la universidad pública no tienen ninguna posibilidad de pagar educación privada. Solo en este ciclo que recién inició la UNAM rechazó 152 mil aspirantes, y la UAS a 14 mil, por dar ejemplos.

Más aún, quienes estudian en las instituciones públicas lo hacen en condiciones muchas veces deplorables: sin terrenos propios, sin aulas adecuadas, sin laboratorios ni bibliotecas, sin espacios para el deporte y el esparcimiento y muchos menos para la cultura y la tecnología de punta; en suma el estado mexicano no vuelca los recursos para proporcionar a los estudiantes, que en los más de los casos vienen de casas humildes, de calles sin pavimento, escuelas dignas, amables, verdaderos jardines que despierten el deseo de permanecer en ellas y estudiar mucho.

Y, finalmente, el destino de estos estudiantes: según declaraciones del Dr. Rodolfo Tuirán, subsecretario de educación superior en el país y que, por tanto, sabe lo que dice, en México, 5.5 de cada 10 egresados de la universidad trabajan en otra cosa distinta a su profesión, desde un puesto de tacos hasta cualquier talacha; y de los 12 millones de mexicanos que desde Estados Unidos mandan dólares para sus familiares, 1.5 millones tienen estudios de licenciatura, maestría o doctorado. ¿Cómo la ven, amables lectores?

En conclusión, las cosas en México no están como en Chile, están peor.

¿Y los gobiernos mexicanos, sean del partido que sean, municipales, estatales o federales? Si se les pide un aula, un laboratorio, un aire acondicionado, biblioteca o computadoras y televisores para una escuela, sienten que se está cometiendo un crimen contra el gobierno, que es mucho pedir.

Yo sé de un pueblo, el ejido Los Huizaches, a 5 minutos de Culiacán, cuyos padres de familia están pidiendo un maestro más porque todos los alumnos de primaria, de primero a sexto, juntos todos, toman clases con un solo maestro. ¿Qué han logrado los padres? Que desde el jefe de primarias hasta la subsecretaria del ramo los regañen por hacer esa petición “en contra de la normatividad” siendo que ellos (los padres) “no saben nada de educación, puesto que no estudiaron”.

Sé de la Preparatoria “Felipe Bachomo”, en Charay, El Fuerte, donde sus más de 120 alumnos se cuecen todos los días a temperaturas de más de 40 grados en aulas de concreto, porque la escuela no tiene energía eléctrica.

Sé también de la Preparatoria “Rafael Ramírez”, en el sur de Culiacán, en donde más de 200 alumnos toman clases en aulas de lámina que los propios padres de familia y los directivos han levantado.

No cabe duda, comparado con México, Chile es el paraíso.

Pero ocurre que en México los estudiantes no han despertado, no suficientemente, cuando menos. Y es bien sabido, pues lo dijeron grandes pensadores, que en este, como en otros casos, la solución de los problemas de los estudiantes, solo puede ser obra de los mismos estudiantes; nadie fuera de ellos, sea partido, gobernante o político, se puede interesar realmente por cambiar la situación como sólo ellos pueden y deben hacerlo.

Estudiantes de México, creo, y muchos creemos, que ha mucho tiempo llegó el momento de pasar a la acción y a la lucha. Ya se está haciendo tarde.

martes, 6 de septiembre de 2011

Audiencia, señor gobernador

Mucha gente pensó que a partir del uno de enero pasado, fecha en que Mario López Valdez asumió la gubernatura de Sinaloa, las cosas iban a ser mejores. Durante su campaña, el ex alcalde de Ahome y ex Senador de la República, hizo promesas que atrajeron la simpatía del electorado, por su justeza incuestionable y por las necesidades específicas del estado. Pero una vez más, el dedo con atole.
Hay una falta de correspondencia entre las promesas de aquellos días y las acciones de hoy en que la pobreza en la entidad rebasa, según cifras  oficiales, el millón de seres humanos –aunque otros estudios indican que son más de 2 millones 150 mil sinaloenses pobres-.
Como botón de muestra, la paciente espera de maestros, estudiantes, solicitantes de vivienda, habitantes de colonias populares y campesinos pobres de los municipios de Culiacán, Guasave, Mocorito, Choix, Ahome y el Fuerte, agrupados en el Movimiento Antorchista, quienes, desde el inicio de la actual administración estatal, hemos solicitado una audiencia con el mandatario para que se solucionen viejos problemas de obras y servicios, sin embargo, hasta el momento no han recibido siquiera la posibilidad de la entrevista.

Se trata de peticiones elementales y nada onerosas, como la compra de terrenos para que 700 familias de Culiacán, Guasave y Los Mochis, puedan contar con una vivienda propia. Esta petición no tiene un costo para el erario, ya que se trata de créditos que los beneficiarios pagan a través de programas del Instituto Estatal de Vivienda.

Se pide también que se realicen obras de electrificación en dos preparatorias de Culiacán y El Fuerte, que en conjunto alojan a más de 700 estudiantes. Muchos de ellos aún toman clases en aulas provisionales de lámina y madera, y los más afortunados tienen que soportar las elevadas temperaturas que en estos días han rebasado los 45 grados Celsius. En ambos casos, las obras requieren solamente de dos cosas: una pequeñísima inversión para instalar transformadores que soporten la carga eléctrica propia de una escuela y la voluntad de los funcionarios de la Secretaría de Educación Pública y Cultura para resolver el problema. Nada más.

Una de las dos variables que en los estudios –oficiales e independientes- determinan el aspecto cuantitativo de la pobreza es la cantidad de carencias que padecen los ciudadanos en lo que se refiere a salud, educación, seguridad, vivienda y servicios básicos (agua potable, drenaje, pavimentación, electricidad). A esto se enfocan las peticiones para que el gobierno del estado realice obras de infraestructura en colonias populares y comunidades rurales e indígenas. La medición de la eficacia de un gobierno de cualquier nivel, está en la solución de este tipo de problemas, que son los que más afectan a los ciudadanos. Un gobierno sensible e inteligente estaría enfocado a mejorar el nivel de vida de quienes menos tienen, sobre todo al conocer las estadísticas de pobreza.

¿Qué le queda a la gente por hacer ante su condición de desposeído, sin un techo donde alojar a su familia, o sin agua, o con agua pestilente y contaminada como la que sale de las tomas domiciliarias en comunidades rurales de los municipios de El Fuerte, Guasave y Mocorito? ¿Qué les queda por hacer a los que tienen años padeciendo rezagos sociales por mala atención de gobiernos mediocres? Las únicas armas que tiene el pueblo son la lucha organizada y la protesta pública. Los antorchistas de Sinaloa salimos a las calles el pasado viernes en una marcha que buscaba que se nos concediera audiencia con el gobernador para pedirle que se resuelvan nuestros problemas. Pero sólo recibimos una fría indiferencia.

¿Por qué no hubo atención? No lo sabemos a ciencia cierta. Pero solamente son posibles dos hipótesis: que los funcionarios estatales no están a la altura de las intenciones del gobernador para mejorar las condiciones de vida de los sinaloenses pobres; o bien, que haya una política, diseñada por el propio Mario López Valdez, para no atender los reclamos sociales. Nosotros confiamos que es la primera opción y que el gobernador sabrá resolver nuestras necesidades. Por eso volveremos a las calles el próximo jueves 22 de septiembre, con muchos más campesinos, colonos, amas de casa, estudiantes y solicitantes de vivienda, para continuar solicitando audiencia con el gobernador.

miércoles, 23 de marzo de 2011

En la crisis agrícola de Sinaloa: los pobres, los más desprotegidos

En la economía capitalista, llamada eufemísticamente, “de mercado” o de “libre empresa”, las crisis económicas sumen en el más profundo desamparo a los sectores más pobres de la población y, en contrapartida, incrementan las fortunas de los más acaudalados para quienes -y así lo pregonan- las crisis son en realidad oportunidades. Si alguien lo duda, revise, sólo como ejemplo,  como incrementaron sus fortunas los diez hombres más ricos de México en el año 2009, cuando por efecto de la crisis mundial la economía mexicana decreció severamente en más de 6 puntos porcentuales.
Esta verdad general conocida desde hace mucho tiempo, vuelve a hacerse presente con motivo de la helada que azotó a Sinaloa en el mes de febrero, afectando al 90% de los cultivos en la entidad. Los agricultores más fuertes, verdaderos capitalistas del campo, los cuales, gracias a la concentración de la tierra, a la disponibilidad de agua, al uso de tecnología de punta y, principalmente, a la explotación de mano de obra baratísima, han alcanzado niveles de producción similares a los que se dan en los Estados Unidos, decidieron volver a sembrar confiando en obtener buenas utilidades, por la sobredemanda que se espera, respecto a la oferta, y así lo hicieron. Hoy se habla de más de 270 mil hectáreas resembradas, tan sólo en lo que respecta a maíz.
Los gobiernos federal y estatal se atribuyen el mérito de esa resiembra, pero los agricultores han manifestado una y otra vez que los gobiernos no los han “rescatado” y que el apoyo ofrecido por el presidente Calderón en sus visitas a Sinaloa, se redujo a poner en ejecución los programas que ya existían o a ofertar financiamientos, que por serlo se van a pagar, sin que haya un verdadero rescate como los que ha llevado a cabo el estado mexicano con respecto a los grandes banqueros, industriales y comerciantes (remember Comercial Mexicana hace algunos años, por mencionar el más reciente). Tan es así que esos agricultores tienen puesto un ultimátum al gobernador Mario López Valdez para que se logre el rescate del orden de los 10,000 millones de pesos de parte del gobierno federal para aplicarse en Sinaloa. Ya efectuaron una primera movilización al palacio de gobierno estatal, a bordo de tractores y maquinaria, y amagan con cerrar autopistas, tomar casetas y aeropuertos. Pueden hacerlo, pueden formar varios centenares de tractores, maquinaria y hasta avionetas, si así lo deciden.
¿Qué ocurre, mientras tanto con la otra cara de la moneda, con los jornaleros y los pobres del campo? Para ellos el “apoyo” ya se acabó. Eso sí, se entregó con bombo y platillo, “un programa sin precedentes a una velocidad sin precedentes”, declaró, palabras más o menos, el Secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, por cierto, próspero empresario sinaloense. ¿En qué consistió? Por parte del Fondo Nacional para los Desastres Naturales (FONDEN), llegaron a algunos hogares pobres, cobijas (casi transparentes, según dice la gente), y despensas (no para todas, para algunas familias). Pero el programa estelar fue el Programa de Empleo Temporal Emergente (PETE). Según la SEDESOL existen en Sinaloa 200 mil jornaleros agrícolas, universo que pretendía cubrir, de los cuales a más de 170,000 les entregaron un apoyo en efectivo de 1,680 pesos, por 3 semanas de empleo temporal. Para la SEDESOL el programa ya concluyó, el apoyo fue por una sola vez y ya no hay más. Todo debe volver a la normalidad.
Lo primero que no aceptamos, es el número: el de 200 mil puede acercarse al de los jornaleros migrantes (su propio carácter de huestes trashumantes hace difícil tener una estadística exacta, más aún si consideramos que en la gran mayoría de los campos agrícolas no los afilian al seguro social), pero a ellos habrá que sumar los jornaleros locales  -hay en Sinaloa pueblos, comunidades enteras de jornaleros, que trabajan en los campos de Sinaloa y Sonora (también afectada)-; sumar también los ejidatarios con tierras de temporal, que por serlo no siembran en esta temporada, sino que “se emplean”, como dicen ellos, de jornaleros; los ejidatarios, que teniendo parcelas de riego, las rentan a los capitalistas del campo (hasta por 5, 10 o 20 años) y se dedican a trabajar de jornaleros en su “propia” tierra, es decir, personas cuyo status jurídico es de ejidatario o pequeño propietario, pero cuyo rol económico es el de jornalero y, finalmente, a las comunidades de pescadores, actividad que desde hace años va a la baja y que obliga a los pescadores a irse de peones agrícolas. Con ello, las estadísticas reales, si las hubiera, se elevarían considerablemente.
De los míseros ingresos del jornalero (900 pesos semanales, aproximadamente), depende una nube de vendedores de comida y de todo, pequeños comerciantes y pequeños prestadores de servicios. La afectación es, pues, en cadena. Para colmo de males, la declaración de los gobiernos, local y nacional, de que estaría garantizado el abasto de maíz y no subiría el precio de la tortilla, no se sostuvo ni mes y medio. El precio de la tortilla se ha disparado y lo más inteligente que se le ocurrió recomendar a la PROFECO en Sinaloa es que se compre la tortilla en los centros comerciales, porque es más barata. ¡Estos señores se imaginan a los hombres  del campo, con carro a la puerta, viviendo a diez minutos del centro comercial! ¡Habrase visto semejante estulticia! La verdadera realidad de los jornaleros y de los pobres del campo en Sinaloa es el desempleo, el hambre, la ruina y la desesperación. ¡Pero el gobierno federal ya cumplió!
Está la esperanza de que los agricultores consigan los 10,000 millones de pesos para el rescate del campo sinaloense, pensarán algunos. Pero, si así fuera, ¿permearán esos recursos a las capas más desprotegidas de la población? Decenas de años tenemos los trabajadores esperando que la enorme riqueza que se produce en el país se filtre hacia esas capas, pero los vasos capilares están sellados y solo hinchan a los de arriba.
¿Qué le queda pues al jornalero migrante y al sinaloense ante este sombrío panorama? Organizarse y luchar. Unirse y alzar la voz. En lo inmediato, exigirle al gobierno federal un programa integral que aminore en algo el brutal efecto depauperizador de la helada. Y, como paso siguiente, organizarse como lo que son, el sector del proletariado nacional más numeroso, (entre 3.5 y 5 millones según cifras conservadoras) pero, al mismo tiempo, el que tiene peores condiciones de trabajo, para exigir que por las vías económicas ordinarias, se mejore el mecanismo de distribución de la riqueza por excelencia, es decir, el salario y las prestaciones de los trabajadores.
Es necesario que en Sinaloa, como en México entero, el éxito económico de los grandes empresarios esté basado en la eficiencia y competitividad económicas, como ocurre en los países de capitalismo desarrollado, y no en el aniquilamiento y la degradación física e intelectual de los trabajadores, resultado de mantenerlos en el umbral de la supervivencia, y aún esto a costa de matarse en el trabajo la familia entera del jornalero.
Pero esta no es tarea de los gobiernos que tenemos, ni de los empresarios. Esta es tarea urgente de los propios trabajadores y de sus aliados naturales, las clases medias y los intelectuales sensibles al sufrimiento del pueblo. Pongamos manos a la obra, porque hace mucho ya que se hizo tarde.

sábado, 12 de marzo de 2011

Marcha Regional en Hermosillo, Sonora

Marco Antonio Lázaro Cano*
El próximo jueves 17 de marzo, la Coordinadora Regional del Noroeste realizará una marcha con la participación de 1,500 antorchistas en la ciudad de Hermosillo. Participarán en ella contingentes fraternales de Baja California, Baja California Sur y Sinaloa, en apoyo a sus compañeros de Sonora. Dicha manifestación es parte de las acciones acordadas por la Coordinadora con el propósito de vencer la cerrazón del gobernador Guillermo Padrés Elías, cuya administración se niega a resolver demandas elementales de los sonorenses más humildes.
En efecto, el gobierno del estado se niega a resolver la demanda de los ciudadanos de Puerto Libertad, municipio de Pitiquito, quienes reclaman que el Presidente Municipal de ese lugar, cumpla el compromiso que asumió durante la campaña de permitir que la comunidad eligiera democráticamente a su Comisario Municipal. Huelga decir que la actitud del edil contraviene el principio democrático que debe regir la vida nacional en todos sus ámbitos y contradice flagrantemente lo comprometido ante los ciudadanos que lo llevaron al poder. A pesar de ello, el gobierno estatal no hace nada para resolver el problema.
Más aún, so pretexto del conflicto, el gobernador ha impedido, argumentando que “no hay condiciones para visitar Puerto Libertad”, que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) llegue a la comunidad porteña a comprometer obras que mitiguen en algo los severos daños a la salud que la planta termoeléctrica ahí existente les ha generado por años a sus habitantes. El gobernador no ayuda a los porteños, pero sí les estorba, los bloquea. Los trata, pues, como enemigos.
Padrés Elías se niega también a resolver el conflicto agrario que viven los ejidatarios de Tesia, municipio de Navojoa, a quienes, caciques disfrazados de comuneros, los quieren despojar de sus terrenos. En este problema, también, lo que han recibido los indígenas mayos de Tesia por parte del gobernador Padrés no es apoyo, sino cárcel, puesto que en meses pasados y con el claro propósito de amedrentarlos y vencerlos por esa vía, el Comisariado Ejidal en pleno de Tesia –Presidente, Secretario y Tesorera- fueron injustamente encarcelados en Navojoa y sólo salieron del reclusorio mediante el pago de  elevadas fianzas que tuvieron que juntar sus compañeros ejidatarios.
Se niega el gobernador a cumplir la palabra que empeñó con los exferrocarrileros de Empalme, hombres recios que han dejado toda una vida de trabajo en bien de la patria, y a los cuales Padrés Elías les prometió les resolvería el problema de sus indemnizaciones y hoy, olvidando rápidamente sus promesas de ayer, se niega siquiera a recibirlos. Ya no necesita sus votos.
Tampoco quiere intervenir para evitar que el Presidente Municipal de Guaymas retire a los comerciantes ambulantes del centro, enviándolos a donde no podrán vender sus mercancías; ni otorgando concesiones a ecotaxistas de Nogales que lo único que buscan es un modo honesto y laborioso de ganarse la vida. Papel muy activo ha jugado el Gobernador para evitar que sus paisanos de Guaymas se vean beneficiados por la refacturación en sus recibos de luz por parte de CFE, en un acto de elemental justicia puesto que les habían llegado cobros elevadísimos.
A todo esto hay que agregarle una minuta de obras comprometidas para comunidades urbanas y rurales de Sonora: electrificaciones, caminos, obras de agua, etc., que tampoco se está cumpliendo, a pesar de que ya se vencieron los plazos, porque el gobierno estatal quiere “castigar” a los levantiscos que se han atrevido a mantener frente a su palacio de gobierno un plantón en demanda de soluciones.
 Todos estos hechos retratan a Guillermo Padrés, no como al gobernante que camina de la mano de su pueblo, que lo atiende y resuelve sus problemas; sino a un hombre ensoberbecido, nada autocrítico y confrontado con la ciudadanía.
Y si el amable lector pudiera pensar que esto ocurre sólo con en el caso de los conflictos que encabezan los antorchistas, debo aclarar que no es así. El gobernador Padrés está confrontado con casi todos los sectores de la sociedad, menos con los poderosos, con los grandes empresarios.
Vayan algunos, sólo algunos datos: los padres de los niños fallecidos en el incendio de la guardería ABC le han solicitado la remoción del Procurador de Justicia del Estado. No sólo no lo remueve, sino que se exhibe viajando al extranjero en avión, con los dueños de la guardería de triste memoria; ha apoyado en todo a Germán Larrea, el segundo hombre más rico de México y, en contrapartida, ha agredido a los mineros de Cananea en lucha; pretende hacer pasar contra viento y marea el proyecto del acueducto “Independencia”, no importándole nada la opinión de los habitantes de Cajeme que se oponen al proyecto. Para él, ya hablaron los técnicos, ya decidieron, y no hay nada más que hacer: ¿acuerdos? ¿consensos? ¿soluciones negociadas? Esas palabras no se conocen en el gobierno de Sonora, ¡faltaba más!,  pues para eso ya votaron los ciudadanos el 5 de julio de 2009, para decidir quién debía mandar en Sonora.
Harían bien Padrés y sus asesores en recordar tres cosas: primera, que sólo  uno de cada cuatro electores votaron por él, en su momento, 3 no lo hicieron, y a esos hay que convencerlos; segunda, que aún los proyectos técnicamente más sustentados, requieren también una viabilidad social y, muchas veces, un duro y delicado esfuerzo de negociación, so pena de venirse abajo, recordemos Atenco: tercera, que con esa estrategia de no atender, confrontar e imponer, Padrés y su partido, el PAN, trabajan intensamente para lograr muy pronto el desencanto de la población del “primer gobierno de oposición” que tiene Sonora. Ya lo decía un científico social del siglo XIX: las acciones de los hombres muchas veces llevan al resultado contrario de lo que dichas acciones pretendían. ¡Cuidado!
Por lo pronto, los antorchistas de la regional nos aprestamos a librar una jornada combativa de lucha por los ignorados de siempre, por los pobres de Sonora. Sabemos, así nos lo indica la simpatía de la ciudadanía a nuestra lucha y la adhesión continua de nuevos grupos, que la mayoría de los sonorenses se ven representados en el coraje, la valentía y la decisión de los antorchistas de aquella entidad. Esas características, la pertinacia en la lucha, y el apoyo regional y nacional de ser necesario, llevarán al triunfo a nuestros queridos compañeros de Sonora. Que nadie lo dude.
                *Dirigente Estatal de Sinaloa.

miércoles, 9 de marzo de 2011

En Sinaloa se retrasa la adquisición de predios

Marco Antonio Lázaro Cano
Dirigente Estatal

La opinión pública de Sinaloa tuvo conocimiento de que los antorchistas del estado mantuvieron un plantón durante los últimos 35 días del gobierno de Jesús Aguilar Padilla en demanda de que dicho gobierno enganchara, con una aportación de 2 millones de pesos, los terrenos en breña en donde fincarían sus modestísimas viviendas 300 familias de Culiacán y de Los Mochis, carentes de un lugar donde vivir y que, por tanto, lo hacen en casas prestadas o con familiares, dando molestias, o gastando el 50% de sus ingresos en pago de renta o, de plano, como dice el pueblo, “arrimados” con quien les hace el favor de permitirles ocupar un espacio.
Pues bien, ese plantón se levantó la víspera de la toma de protesta del Lic. Mario López Valdez, como Gobernador de la entidad, con dos acuerdos básicos: 1. Que el gobierno saliente dejaría en las arcas del Instituto Sinaloense de la Vivienda (INVIES) un millón de pesos etiquetado para el enganche de referencia, y 2. Que el gobierno entrante aportaría el otro millón para efectuar la compra de los predios por el organismo.
El segundo de los acuerdos se tomó entre la dirigencia estatal del antorchismo y un representante del Gobernador electo, integrante del equipo de transición, en ese tiempo, y hoy funcionario de alto nivel en el gobierno estatal.
Ocurre que a casi dos meses y medio de que el gobierno actual tomó en sus manos los destinos de los sinaloenses, durante los cuales la dirigencia del movimiento ha hecho múltiples antesalas, entrevistas, etc., el acuerdo todavía no se concreta.
El titular del INVIES se ha limitado a exponer a los peticionarios los anteproyectos del gobierno estatal en materia de vivienda. Y en sus oficinas se ha corrido el rumor de que ya no está ni el millón de pesos que dejó el gobierno anterior.
Es grave que se le de ese trato a un problema tan sensible como la adquisición de terrenos para vivienda. Más aún cuando se dijo en el momento de tomar el acuerdo que en este gobierno si “se agarraría el toro por los cuernos”, “no se andaría con burocracias” y sí se cumplirían los acuerdos.
Más grave se torna la situación si tomamos en cuenta que el evento meteorológico ocurrido en los primeros días de febrero ha afectado a los sinaloenses más, mucho más de lo que las estadísticas y las cifras oficiales pueden revelar, me refiero a los sinaloenses más pobres, sobre quienes recae lo más duro de la crisis, como ocurre siempre en estos casos.
He sabido de jornaleros sinaloenses - pues no todos son de otros estados- que en estos días han llorado, literalmente, ante la incertidumbre de su futuro; de ejidatarios de temporal, pobres, que siembran solo para comer, no en esta temporada, y, por tanto, no son considerados ni jornaleros, ni productores afectados, a pesar de que, como dicen ellos, se “emplean” la mayor parte del año; de trabajadores de los empaques lanzados a la calle que, por serlo, tampoco alcanzan el exiguo beneficio del empleo temporal; de pequeños comerciantes cuyas ventas son casi igual a cero; de hombres y mujeres, con sus hijos a cuestas, tocando en las puertas de las colonias populares de Culiacán, pidiendo un plato de comida para sus hijos. Una ama de casa que no tuvo que darle a un hombre que le solicitaba comida me refirió que le contestó la persona: “ojalá nunca en su vida sepa usted lo que es el hambre, ni tenga que pasar por esta situación”, ante lo cual quedó estremecida.
Son verdaderos cuadros de terror que horrorizarían a cualquiera: el pueblo, con sus buenos brazos para trabajar, condenado al hambre y lanzado a la mendicidad.
En este ambiente nada halagador para ningún gobernante, he escuchado voces de pueblo llano, limpio y libre de prejuicios políticos, que se dicen decepcionados del gobierno estatal y de muchos gobiernos municipales: - “nos sacaban por camionadas en la campaña y nos decían que sería un gobierno de puertas abiertas, diferente, y que los problemas se iban a resolver. Y hoy no nos reciben y si pedimos 200 despensas, nos ofrecen 20. No se las aceptamos”, me decía enfurecido un campesino del municipio de Ahome. Pero quizás no sea el único que piense así.
Estamos a tiempo de advertirle al gobierno del estado y a los municipales: ¡Cuidado! El pueblo no se va a conformar con un cambio de hombres en el poder, tampoco satisfarán por mucho tiempo al pueblo explicaciones sobre las deudas heredadas. Lo que la gente reclama, y además con justicia, es la solución de los problemas concretos que la aquejan y que los candidatos, hoy gobernantes, quedaron de resolver.
Ojalá y los gobiernos de todos los niveles entiendan esta situación que atraviesan los sinaloenses y se decidan a transformar aceleradamente su actitud en una actitud resolutiva y ejecutiva. De no ser así, el divorcio entre el discurso y lo que la gente percibe en su trato diario con sus gobiernos será cada día mayor y, lo que es peor, los problemas de los ciudadanos quedarán, una vez más, esperando una mejor oportunidad para resolverse o, en el peor de los casos, la insensibilidad de los gobiernos y el acoso del hambre, hará que las masas depauperadas desborden los cauces democráticos e institucionales que hasta hoy han respetado. No lo deseamos así y por ello echamos un grito a tiempo, que siempre valdrá más que mil después.

lunes, 21 de febrero de 2011

Sonora: Una ventana a la situación nacional

Marco Antonio Lázaro Cano
Dirigente Estatal

Como en un haz de luz se concentran los 7 colores del espectro, en lo que ocurre en el norteño estado de Sonora, se revelan con toda nitidez los principales problemas económicos que inciden en la vida nacional.
Ciertamente el Presidente de la República se ufana de haber logrado en la economía del país un crecimiento del 5% en el 2010, y lo proclama como quien descubre un nuevo continente. No refiere, pues eso echaría abajo toda su alegría, que en el 2009 se tuvo un decremento del 6% en el mismo concepto, es decir, que si la aritmética elemental no miente, todavía nos debe a los mexicanos, que vía impuestos le pagamos su salario, un punto porcentual de crecimiento, respecto al PIB con que cerró México en 2008. No hay crecimiento, esa es la verdadera y dura realidad.
El presidente Fox, el presidente “del cambio”, el de la tan alabada “transición democrática”, prometió un 7% de crecimiento, llegó al 2.3%. El más bajo en muchísimos sexenios. Y Felipe Calderón Hinojosa, la continuación del cambio, suponiendo sin conceder, que logre el crecimiento que vaticinan los organismos oficiales, del 4.5% en el presente año y uno similar en el siguiente, si acaso estará alcanzando el mismo crecimiento que su antecesor.
Y si bien puede haber  -así lo demuestra la historia de Inglaterra y de todos los países capitalistas, incluido el nuestro- crecimiento económico sin desarrollo, es decir, sin el mejoramiento del nivel de vida de las grandes masas; la contraria, es casi imposible. Si los dueños del dinero no reparten mejor la riqueza cuando hay abundancia, menos, mucho menos lo van a hacer cuando no hay crecimiento económico.
Y eso es lo que está ocurriendo en México, digan lo que digan los políticos del sistema y sus aduladores.
En efecto. El 2010 cerró con una tasa de desempleo de 5.6 %, la más alta en 24 años. Y aunque el Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, se hizo lenguas en Davos, presumiendo que en 2010 se generaron 750,000 empleos y que en este año se esperan 650,000; no aclaró que la necesidad de empleos nuevos es de 1,200,000, cada año; y que hace ya 30 años que en nuestro país no se alcanza el número de plazas que se requieren.
¿Qué ocurre cada año con los otros cientos de miles, que no tienen la “fortuna” de encontrar un empleo formal mal pagado, que son los que hay en México?. Más de 12 millones de trabajadores - más sus descendientes- se encuentran en Estados Unidos, y el año pasado enviaron a nuestro país 21 mil millones de dólares, cantidad muy superior a las divisas que genera el turismo y sólo superada por los ingresos que resultan de la venta de petróleo.
Otros, menos afortunados, forman en las filas de las actividades ilícitas: 35 mil muertes violentas es el acumulado sangriento en lo que lleva la administración de Felipe Calderón. El gobierno no quiere aceptar que, como una ley inexorable, los períodos de depresión económica van siempre acompañados de incrementos en los niveles de delincuencia.
Los Estados Unidos, la informalidad, la mendicidad o, de plano, la delincuencia, son los caminos que le quedan a las capas empobrecidas de nuestra población. Mientras, los pocos que tienen trabajo, lo tienen con salarios reales cada vez más bajos. La presión que ejerce la inconformidad y la irritación social es cada día mayor.
Sin embargo, como ocurre en Sonora, las clases gobernantes parecen no darse cuenta de que el horno no está para bollos.
Estuve en Sonora el pasado 17 del presente y, junto con otros mil 200 sonorenses, escuché los reclamos de un pueblo  –Puerto Libertad- porque su Presidente Municipal se niega a cumplir el compromiso asumido ante ellos de permitir que la comunidad elija su propio Comisario Municipal y porque el gobierno estatal, que tiene todos los instrumentos para hacerlo, se niega a intervenir en el asunto; a viejos ferrocarrileros de Empalme, curtidos por el trabajo y la lucha, alzar su voz para reclamar al gobernador que no les ha cumplido lo que dijo en campaña: que resolvería lo de sus indemnizaciones; a indígenas ejidatarios de Tesia, Navojoa, gritar frente al palacio de gobierno, valientemente, -cito textualmente- “¿Qué ha hecho por nosotros el gobernador? Tratar de despojarnos de nuestras tierras.” Les faltó agregar que ha hecho otra cosa por ellos: meterlos a la cárcel, pues Presidente, Secretario y Tesorera del Ejido de Tesia fueron encarcelados y sólo pudieron salir pagando elevadas fianzas que juntaron sus compañeros ejidatarios; a los tianguistas de Guaymas, denunciar que su presidente municipal los retiró del centro y quiere replegarlos a donde no “afeen” el paisaje urbano, aunque se mueran de hambre por no vender nada; a los pepenadores de Hermosillo, protestar porque, con medidas unilaterales, el gobierno municipal les recorta sus misérrimos ingresos; a los ecotaxistas de Nogales exigir algunas concesiones para trabajar y ganar su sustento.
¿Cómo respondió a estos reclamos el gobierno? Como ha respondido al plantón que estas víctimas de nuestro sistema económico y político tienen instalado desde hace casi un mes: con la más absoluta indiferencia.
Cuidado, parece que los políticos nacionales han caído en esa enfermedad propia de la decadencia de un sistema, que consiste en dejar de percibir la realidad, por evidente que esta sea: Trosky revela las similitudes entre Luis Capeto y Nicolas Romanov, antes de perder el poder. El primero de ellos, el día de la gran revolución francesa, no tuvo mayor preocupación que la de ir a cazar, y al escuchar los ruidos de la población en tumulto, sólo acertó a preguntar con indiferencia: -¿Qué ocurre? ¿Un motín?, a lo que sus ayudantes le respondieron: no señor, es una revolución. Días después, rodaba su cabeza.
Cuando las masas depauperadas no encuentran en los encargados de resolver sus problemas ninguna disposición a hacerlo, sino sólo indiferencia, se corre el riesgo de que, más temprano o más tarde, esas mismas masas se ocupen ellas mismas de resolverlas, por vías plebeyas. El gobierno de Sonora debería entenderlo así y responder con inteligencia y con justicia a los muy legítimos reclamos de sus gobernados.

martes, 25 de enero de 2011

En defensa de la Preparatoria Rafael Ramírez

Marco Antonio Lázaro Cano
*Dirigente estatal en Sinaloa
Tan mal están las cosas en nuestro país y en nuestro estado, que tal parece que toda iniciativa popular, así sea la más noble y pertinente, está condenada a sufrir los embates de las “sacrosantas” instituciones establecidas que, no teniendo nada de apolíticas ni de asépticas como presumen, se lanzan con toda su fuerza a destruirla, si estorba o afecta a los intereses políticos de los detentadores del poder.
Esto está ocurriendo con el proyecto educativo denominado: Preparatoria “Rafael Ramírez”, de la colonia Los Huizaches, en Culiacán, Sinaloa.
Ésta y las colonias circunvecinas del Sur de Culiacán, constituyen los suburbios obreros de la ciudad capital: calles sin pavimento, comercio informal, tianguis gigantescos, en fin, el duro y verdadero rostro de la pobreza y de las condiciones en que viven los pobres de nuestra patria, lejos, muy lejos de los melifluos discursos de los gobernantes. Las noticias que encuentra uno en la internet acerca de sus habitantes tratan de muertes, drogadicción y delincuencia.
Pues bien, recogiendo el reclamo de los vecinos de estas colonias, hace 16 años -en 1995-, un grupo de profesores y padres de familias peregrinaron ante todas las instituciones encargadas de brindar educación: Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Colegio de Bachilleres, Secretaría de Educación Pública Federal y Estatal, solicitando la apertura de una escuela de nivel medio superior, inexistente en el rumbo y, por tanto, muy necesaria. Con “argumentos técnicos irrefutables”, todos dieron su negativa.
En el caso de la UAS hubo una diferencia. Primero dijo que sí, y pidió como requisito que el predio (de 5,000 metros cuadrados) se escriturara a su nombre, luego, argumentado una instrucción de la ANUIES, se negó a la apertura pero no devolvió el predio, con el argumento jurídico de que, conforme a las leyes del estado, la Universidad no puede bajo ninguna circunstancia perder ni un metro de su patrimonio.
Al fin, la comunidad logró, en el 2001, que el gobierno estatal autorizara la Preparatoria Rafael Ramírez, con clave de particular incorporada, pero dotándola de un pequeño subsidio que aún recibe, para apoyar a los maestros, puesto que no es una institución de lucro. Jurídicamente solo quedaban 800 metros libres,  que se escrituraron a favor de la SEPyC del estado, aunque físicamente la Rafael Ramírez siempre ha ocupado la totalidad del predio, es decir, la suma de los dos.
La única manera de resolver este problema, no generado por la preparatoria, sin transgredir la normatividad vigente era conseguirle un terreno a la UAS que se le permutara por el que ocupa la Rafael Ramírez, de modo que aquella no perdiera terreno. Eso se lograría si el municipio o el estado donaban dicho terreno. El municipio siempre se manifestó de acuerdo con ello y por años se trabajó en esta solución del problema. Todavía en diciembre del año pasado, el edil de Culiacán y el Rector de la UAS, uno personalmente y otro a través del Abogado General de la Universidad, manifestaron su disposición a resolverlo así.
Sin embargo, a menos de quince días de haber asumido el cargo, el nuevo edil de Culiacán, Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien fuera rector de la Universidad y a quien los medios acusan de seguir manejándola en los hechos, envió a funcionarios de su gobierno, quienes acompañados de representantes de la UAS, se apersonaron en el terreno que ocupa la Rafael Ramírez para “informar” que en la semana que corre iniciaría la construcción de la preparatoria de la Universidad. ¿A dónde se irían los más de 200 alumnos que toman clases ahí? ¿Qué ocurriría con la Rafael Ramírez que vería truncada la posibilidad de contar con cancha, laboratorios, biblioteca, es decir, de completar sus instalaciones? Eso no les importa en absoluto a los respetables funcionarios de la educación. Simplemente espetaron: “venimos a lo que es nuestro y no necesitamos permiso de nadie”.
Necesario es informar, para que se sopese el tamaño de la injusticia que se pretende cometer, que la Preparatoria Rafael Ramírez es un proyecto educativo exitoso. Cada año avanza en la construcción de sus instalaciones y en la matrícula atendida; el ciclo 2009, por ejemplo, arrancó con 350 estudiantes, y el 2010 lo hizo con 430. Y avanza a pesar de condiciones muy difíciles, todavía con 4 aulas precarias y percibiendo sus maestros la cuarta parte de lo que percibe un profesor de ese nivel en el sistema educativo, y sin gozar de ninguna prestación.
Pero todo ello, repito, importa menos que un comino a los señorones del poder. A ellos lo único que les interesa es sembrar en el populoso y empobrecido sector Sur de la ciudad un bastión (y que mejor que con prestigio de educadores) desde el cual hacer en el corto y mediano plazo política, pero no política noble, de altura, en bien del pueblo y del país, sino política barata, a través de la cual solo buscan cargos, poder y dinero para beneficio personal, familiar o de grupo. Y si alguien piensa que es mi imaginación que vuela demasiado, los invito a revisar en que se han convertido el rectorado y las escuelas de la máxima casa de estudios de Sinaloa en los últimos años.
Los padres de familia, estudiantes y maestros de la preparatoria, dirigidos por el Movimiento Antorchista, no se hacen ilusiones: saben que a una fuerza, aunque movida por intereses mezquinos, solo la puede parar otra fuerza de signo contrario. Ya se preparan, pues, para defender con todos los medios a su alcance  este proyecto educativo independiente: la Preparatoria Rafael Ramírez.

domingo, 16 de enero de 2011

Coordinadoras Regionales, instrumentos de lucha en manos del pueblo pobre

“Dos linajes hay en el mundo, que son el tener y el no tener”
Marco Antonio Lázaro Cano
*Dirigente estatal en Sinaloa

Los comités estatales de la región Noroeste del país: Sinaloa, Sonora, Baja California y Baca California Sur, han conformado un nuevo organismo en la estructura organizativa del Movimiento Antorchista: la Coordinadora Regional Noroeste.
Este organismo ha nacido, como todos los de la agrupación, como resultado de las necesidades propias del crecimiento y desarrollo de la misma. No será, por tanto, ni un membrete vacío ni un pesado ente burocrático que haga lenta y farragosa la labor de dirección del trabajo, que no es otro que defender los intereses más sentidos de los desposeídos de nuestra patria y, al mismo tiempo, educarlos en la participación activa y crítica en la vida económica, social y política de la misma.
Y, como cualquiera que conozca de política o de lo que significa la cooperación entenderá, no se trata de una simple suma de fuerzas –que si solo ello fuera se ganaría bastante-, sino de un acto sinérgico, es decir, un acto en el cual la fuerza y la representatividad de cada uno de los estatales se potencia y la fuerza resultante  se pone al servicio de las necesidades de cada uno de los grupos antorchistas de cada entidad.
Dicho en otras palabras, los gobiernos municipales, estatales y las delegaciones del federal, de ahora en adelante, tratarán en cada planteamiento concreto de los antorchistas de cada entidad no con el estatal en cuestión sólo, sino con la Coordinadora del Noroeste. La vieja lección de que una vara delgada fácilmente se quiebra, pero muchas unidas en un haz, resulta imposible romperlas, aplicada a la lucha política.
Este organismo ya ha hecho sus primeros ensayos, estuvo presente en la triunfante lucha de los guaymenses y empalmenses en contra de los abusos de la CFE, recientemente librada; lo estuvo también en el plantón de 35 días que los colonos pobres sostuvieron frente al gobierno de Jesús Aguilar Padilla, recientemente relevado; y otro tanto en la brega que libran los colonos pobres de la Baja Sur, en donde, a un lado de los opulentos desarrollos turísticos y grandes hoteles de lujo, los trabajadores se ven obligados a vivir, literalmente, como cabras montaraces,  entre los peñascales, sin ninguno de los servicios más elementales de la existencia humana moderna.
Nace, además, en tiempos difíciles para los trabajadores, en los cuales sólo los ahítos y los beneficiados por el sistema (circula una nota en que se le atribuye a Slim un crecimiento en su fortuna en más de 14,000 millones de dólares en 2010, con lo que, de ser cierto, llegaría a 70,000 millones de dólares concentrados en una sola persona), pueden ver síntomas de mejoría en la vida de los mexicanos. Y no todos, pues en el seminario Perspectivas económicas para 2011, verificado en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, el presidente de la Comisión Federal de Competencia, Eduardo Pérez Mota, aseguró que “el estado mexicano ha sido capturado por grupos de poder y buscadores de rentas y ha perdido su capacidad para conducir la economía por una senda de crecimiento con equidad”; mientras el director del Grupo de Economistas Asociados, Ernesto Cervera dijo, en el mismo foro “México tiene una incapacidad comprobada en los últimos 30 años para generar los 1.2 millones de empleos anuales que requiere el país”.
Mientras los voceros del gobierno tañen campanas anunciando el fin de la crisis, dando la bienvenida al crecimiento económico y saludando a los empleos supuestamente generados; los que pertenecen al linaje de no tener, más que la fuerza de sus brazos para poder sobrevivir, despiden el año que se va y reciben el que llega, con ¡dos pesos de aumento al salario mínimo!, pero eso sí, con el incremento a las gasolinas, al transporte, y al único alimento para millones de familias: la tortilla.
No hay duda, la clase política gobernante ha demostrado más que claramente su incapacidad para llevar al país al camino del crecimiento con bienestar para las masas populares, de la seguridad y de la paz, condiciones de vida que tanto anhelan las familias mexicanas. Experiencias recientes y cercanas como la de Brasil, quizás demuestren que es tiempo de que cedan su puesto a los trabajadores mexicanos.
Es en este contexto que saludo el nacimiento de la Coordinadora Regional como a un intento plausible de unir a los trabajadores bajo una bandera común: la defensa de sus intereses, en la lucha contra un enemigo que también es común, aunque cambie de nombre y de traje según el lugar. Hago un llamado a los antorchistas de los cuatro estados, a que unamos nuestros pensamientos y nuestras acciones a las luchas que nos señale la Coordinadora, tensando nuestras fuerzas, llenos de convicción.

martes, 14 de diciembre de 2010

En Sonora triunfó la razón

Marco Antonio Lázaro Cano
*Dirigente estatal en Sinaloa

Treinta días duró el plantón de los guaymenses y empalmenses en las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad de la ciudad de Guaymas. Marchas, asambleas ciudadanas, pintas, colecta pública diaria, volanteos, comisiones a la ciudad de México, de todo o casi de todo tuvieron que hacer los cerca de cinco mil porteños que, literalmente, hartos de abusos, decidieron decir ¡Basta ya!, cuando la empresa descentralizada les hizo llegar a sus hogares recibos que los condenaban a no comer para poder pagar.
Y es que, emulando a Napoleón Tercero, “El pequeño”,  el Presidente  Felipe Calderón, consideró redituable políticamente declarar una “guerra” al narcotráfico, que ha afectado la economía de la nación entera y, principalmente, a la de los destinos turísticos.
Y es que el gobernador, de extracción panista, decidió contestar con bravuconadas verbales a la Ley Arizona –no generando fuentes de empleo, que constituiría la única respuesta efectiva- lo cual  ocasionó el resultado de que la gobernadora de aquel estado incorporó los destinos turísticos de Sonora a los lugares no recomendados a los turistas norteamericanos, redoblando el resultado de lo dicho anteriormente.
Y es que el mismo gobernador decidió quitar de sus egresos algo que consideró un “gasto inútil” del anterior gobierno: subsidiar a las personas mayores de 60 años con el pago de su consumo de energía eléctrica, lo que impactó terriblemente a los sexagenarios quienes, antes cubrían un recibo de 100 pesos, y ahora les llegaba de 2,000 o más, cuando muchos de ellos reciben una pensión de mil pesos mensuales, con la que apenas sobreviven.
 Esto es, en medio de la recesión económica, de la caída en los ingresos, del desempleo, de la violencia; en suma, del abatimiento económico y moral de la población, los altos cobros de la CFE solo fueron la gota que derramó el vaso de la irritación social.
Y, después de 30 días de plantón, triunfó la razón. Pero no triunfó sola. Triunfó enarbolada por la ciudadanía en lucha, organizada y bien dirigida por el Movimiento Antorchista. Triunfó, asestando un rotundo mentís a las falsas Casandras que profetizaban y sentenciaban en los medios masivos, en contra del Movimiento: “a la CFE no se le puede ganar”. Su afirmación parecía plausible, porque organizaciones de toda laya, diputados y senadores, recurrentemente, desde hace muchos años,  venían ofreciendo a la ciudadanía cortarle las garras a la CFE.; o, dicho de otro modo, esa bandera de lucha se había convertido en una buena manera de obtener prestigio, votos, y algo más.
El 14 de diciembre, José Abel Valdez Campoy, por la CFE y Marcos Gutiérrez, Subsecretario, por Gobernación Federal, signaron el acuerdo de que no se le cobrará el excedente abusivo a la gente que luchó y se enlistó. Del mismo modo, el de que la CFE iniciará las gestiones para el cambio de tarifa de Guaymas y Empalme, de 1E a 1F. La CFE entró en razón y el mundo no dejó de girar ni la empresa se declaró en quiebra.
Y a mí me recuerda, guardando toda proporción, un pasaje del histórico Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores que, refiriéndose al triunfo de la jornada legal de 10 horas en Inglaterra, reza: “esa Ley, no fue tan sólo un triunfo práctico, fue también el triunfo de un principio; por primera vez la Economía política de la burguesía había sido derrotada en pleno día por la Economía política de la clase obrera.”
En Guaymas y Empalme la propuesta ciudadana, la iniciativa popular demostró ser superior a la posición, en un principio inamovible, de los hombres del poder, que se consideran detentadores de la infalibilidad papal, nunca sujetos a error, porque todo lo ven a través de los lentes de la “normatividad” y de una supuesta eficiencia.
Bien harían los gobernantes, a la luz de estos hechos, en aflojarle un poco los mecanismos de extracción de dinero a las clases depauperadas de nuestra patria – misma que se realiza por las siguientes vías: salarios míseros, incremento de los bienes de consumo, elevación de impuestos y encarecimiento de los productos que vende el gobierno- antes de que alguna gota inesperada derrame el vaso de la irritación social en el país entero.
Ello requiere que los hombres del gobierno perciban la realidad del pueblo mexicano y, sinceramente, no sé si eso sea posible. Apenas hace unos días se ufanaba el Secretario de Economía del país de que se elevó el promedio de ingresos per cápita de los mexicanos en el último año; hoy cada mexicano, decía el funcionario, henchido de orgullo, percibe ¡18,000 pesos mensuales en promedio!
No cabe duda, toca al pueblo mexicano, como lo hicieron los de Guaymas y Empalme, mostrarles a los gobernantes la verdadera realidad de las sufridas clases trabajadoras del país.
Envío muy orgulloso, un abrazo de felicitación a mis aguerridos compañeros de Guaymas y de Empalme, y a los activistas del estado de Sonora, que no les van a la zaga, un reconocimiento por este capítulo honrosamente librado en la todavía larga lucha de David contra Goliat. Vale.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El gobierno de Sinaloa debe resolver

Marco Antonio Lázaro Cano*
Dirigente estatal de Antorcha Campesina
Al momento de escribir estas líneas, cumplen trece días en plantón frente al palacio del gobierno del estado solicitantes de vivienda, colonos, campesinos y estudiantes de los municipios de Culiacán y de Ahome, organizados en el Movimiento Antorchista, en demanda de que se cumplan compromisos firmados, de puño y letra, por titulares de las dependencias de gobierno. Día y noche permanece una comisión que oscila entre 50 y 100 ciudadanos en la explanada del palacio de gobierno en espera de que se resuelva su demanda.
A trece días de que se instaló el plantón, luego de realizar dos marchas por las calles de la ciudad, ningún funcionario, de los encargados de atender a la ciudadanía, se ha tomado la molestia de llamar a los peticionarios a sentarse a la  mesa del diálogo; los humildes sinaloenses en plantón son para el gobierno estatal auténticos convidados de piedra, cuya voz y cuyos reclamos no se escuchan en el interior de las oficinas de los funcionarios; más aún, una entrevista, ya ofrecida, con la presencia de los titulares de las áreas involucradas en la problemática, fue cancelada, según se supo extraoficialmente porque la condición para llevar a cabo dicha entrevista era “que no se hiciera marcha ni plantón”. Los derechos de petición y de audiencia condicionados por los encargados de aplicar la ley.
Los funcionarios del gobierno reviven las prácticas de los tiempos de Moctezuma II, en las cuales para que un súbdito del gran emperador pudiera hablar con él,  tenía primero que reverenciarlo y pronunciar las palabras, mi señor, gran señor; o las de los virreyes de la colonia para quienes el pueblo sólo tenía tres derechos: ver, oír y callar. Y las reviven en tiempos en que, según nuestros gobernantes, vivimos en la más consecuente democracia. ¿Será?
¿Cuáles son los reclamos que tanto irritan a los funcionarios, provocándoles urticaria? Son tres: entrega del subsidio ya vencido a la Casa del Estudiante “Salvador Alvarado”, construcción de aulas en la Preparatoria Rafael Ramírez, y entrega de 300 solares para vivienda a igual número de familias sin techo. En todos los casos se trata de compromisos aceptados plenamente por el gobierno y, en los dos últimos, de compromisos firmados desde 2008 y 2007 respectivamente por los titulares de las dependencias correspondientes.
Hago esta aclaración por si alguien pensase que se están haciendo peticiones a destiempo o que se trata simplemente de afearle el tramo final de su administración al Sr. Gobernador del Estado. Ninguna de las dos cosas, ha habido paciencia y gestiones sin fin antes de llegar al plantón y éste se instaló ante el peligro más que inminente de que se concluya la administración y se deje burlados a los más débiles, como ocurre casi siempre.
Dos cosas más. He de reconocer, en honor a la verdad que, aunque no ha habido diálogo, dos dependencias respondieron a los móviles del plantón con prontitud y con hechos crasos: se inició ya la construcción de las aulas en la Preparatoria y se entregó el subsidio adeudado a la casa del estudiante, lo cual muestra a los encargados de esta áreas como gente sensible y preocupada por resolver los problemas.
No ha ocurrido así en lo que hace a los solares para vivienda, tema en el que la dependencia no hace ninguna propuesta. En aras a que el problema se resuelva, desde antes de instalar el plantón, los peticionarios limitaron su requerimiento a los puros enganches para adquirir los terrenos en breña para su lotificación, comprometiéndose los solicitantes, como siempre lo han hecho, a aportar la diferencia para cerrar los tratos. Mediante éste esquema la acción gubernamental que se reclama tendría un costo de 3 millones de pesos, aproximadamente.
He aquí la “enorme” cantidad de recursos públicos que demandan los desposeídos al gobierno del Lic. Jesús Aguilar Padilla. Ante esto, surge obligada la pregunta: ¿no se les resuelve por falta de dinero o por razones estrictamente políticas, para castigar a los insumisos? En los pasillos del palacio de gobierno corre el rumor de que dinero sí hay para atender la demanda, ¿Quién, entonces, en el gobierno estatal, se ha convertido en el inquisidor oficioso, presto a castigar a quienes se atreven a ejercer valientemente sus derechos ciudadanos? No lo sé.
Pero sé que en el Lic. Jesús Aguilar Padilla, Gobernador de nuestro estado, está la solución definitiva a este problema. Y que, en anteriores ocasiones, cuando los humildes organizados en Antorcha se han encontrado en trances similares, han acudido con él y ha intervenido con energía para dar solución. Por ello, en esta ocasión, concluyo esta colaboración con un llamado a que intervenga y genere la solución que esperan los sinaloenses pobres que han confiado en su gobierno. El Sr. Gobernador tiene la palabra.